Factura de luz para regadío, ajusta potencia y contrato al riego

Cómo funciona la factura de luz en regadío y cómo ajustar potencia y contrato a la campaña de riego para no pagar de más fuera de temporada.
Factura de luz para regadío, ajusta potencia y contrato al riego

El consumo eléctrico en el regadío representa uno de los principales gastos de muchas explotaciones agrícolas y comunidades de regantes. Durante la campaña, los pozos y las bombas necesitan una potencia elevada, pero fuera de temporada el consumo puede reducirse considerablemente. Sin embargo, la factura de luz para regadío sigue incluyendo costes fijos aunque las instalaciones permanezcan inactivas.

Por eso, ajustar la potencia contratada y las condiciones del suministro al calendario de riego puede ayudar a reducir gastos. En ElectryConsulting explicamos cómo se calcula la factura, qué opciones existen para los meses sin actividad y cómo elegir el contrato eléctrico más adecuado para tu explotación.

Cómo se calcula la factura de luz de un regadío

La factura de luz de un regadío se calcula principalmente a partir de la potencia contratada, la electricidad consumida por las bombas y el precio correspondiente a cada periodo horario. En las explotaciones con riego estacional, el coste de mantener la potencia disponible durante todo el año puede representar una parte importante del gasto eléctrico.

Para entender por qué una explotación sigue pagando electricidad cuando no utiliza sus bombas, conviene diferenciar los siguientes conceptos:

  • Término de potencia: importe que se paga por mantener una determinada capacidad eléctrica contratada. Se factura durante el tiempo que el contrato permanece activo, aunque no exista consumo.
  • Término de energía: corresponde a los kWh utilizados por las bombas y otros equipos eléctricos. Depende del consumo registrado y del precio establecido en el contrato.
  • Periodos horarios: distribuyen el coste de la electricidad según las horas y, en determinados peajes, los meses del año. Su importancia depende del horario de funcionamiento de los equipos.
  • Otros conceptos: incluyen impuestos, alquiler de equipos de medida cuando corresponda y otros importes contractuales o regulados.

La particularidad del sector agrícola es que el consumo suele concentrarse en una parte del año. Por ejemplo, una explotación que riega principalmente entre abril y septiembre puede mantener el contrato eléctrico activo durante los doce meses, aunque apenas utilice las bombas durante el resto del ejercicio.

En esta situación, revisar el coste de la potencia fuera de campaña puede ser tan importante como negociar el precio de la electricidad durante los meses de riego. Además, no todas las instalaciones funcionan de la misma manera. Un pequeño pozo destinado a una explotación individual puede presentar unas necesidades muy diferentes a las de una comunidad de regantes que abastece a cientos de hectáreas.

Por ello, antes de modificar las condiciones contractuales, es recomendable analizar las facturas de un año completo, identificar cuándo se producen los mayores consumos y estudiar las necesidades reales de bombeo.

Tarifa eléctrica de regadío, 3.0TD o 6.1TD

Las tarifas eléctricas para regadío dependen de las características técnicas del suministro, especialmente de la tensión de conexión y de la potencia contratada. Entre los peajes habituales en instalaciones agrícolas con necesidades eléctricas elevadas se encuentran el 3.0TD y el 6.1TD. Aunque ambos cuentan con seis periodos de potencia y seis de energía, se aplican a instalaciones con características diferentes.

Característica Tarifa 3.0TD Tarifa 6.1TD
Tensión de suministro Baja tensión, hasta 1 kV Superior a 1 kV e inferior a 30 kV
Potencia contratada Superior a 15 kW en alguno de los periodos Según las características del suministro en alta tensión
Periodos de potencia 6 6
Periodos de energía 6 6
Instalaciones habituales Pozos y bombeos conectados en baja tensión Bombeos de mayor entidad conectados en alta tensión

La estructura de estos peajes está regulada por la Circular 3/2020 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. En ambos casos, los precios varían según el periodo horario y la temporada. Esto significa que el horario de funcionamiento de las bombas de riego influye directamente en el importe final de la factura.

Por ejemplo, cuando las necesidades agronómicas, la disponibilidad de agua y la infraestructura lo permiten, desplazar determinadas horas de bombeo hacia periodos más económicos puede reducir el coste energético.

Sin embargo, no siempre resulta conveniente modificar los horarios. También deben valorarse las necesidades hídricas del cultivo, las limitaciones del sistema de riego y las condiciones operativas de la explotación. La elección del contrato debe tener en cuenta estos factores para evitar que un precio atractivo por kWh termine acompañado de unos costes fijos poco adecuados.

Potencia contratada en regadío dentro y fuera de campaña

Para ajustar la potencia contratada en regadío, conviene comparar los meses de funcionamiento de las bombas con los meses de inactividad. Si el riego se concentra en una campaña corta, disponer de dos niveles de potencia puede reducir costes fijos. Si el bombeo funciona prácticamente todo el año, mantener una potencia estable puede resultar más conveniente.

Esta diferencia es fundamental porque muchas explotaciones mantienen durante el invierno la misma configuración eléctrica que necesitan en los meses de mayor demanda. Cuando la campaña termina, el consumo disminuye considerablemente, pero el contrato continúa generando costes asociados a la potencia.

Para analizar las alternativas, es útil distinguir tres situaciones habituales:

  1. Explotaciones con riego durante la mayor parte del año: cuando las bombas funcionan regularmente durante muchos meses, mantener una configuración estable puede ser la opción más sencilla. En estos casos, el ahorro suele depender de ajustar las potencias de los diferentes periodos a las necesidades reales y de comprobar si las condiciones económicas del contrato son competitivas.
  2. Explotaciones con campañas de riego concentradas: cuando la actividad se concentra en unos meses concretos, puede resultar interesante utilizar una potencia superior durante la campaña y otra inferior durante el periodo de inactividad. Esta alternativa permite conservar el suministro y reducir los costes fijos cuando las bombas no necesitan funcionar a plena capacidad, siempre que las condiciones técnicas y contractuales permitan aplicar la configuración deseada.
  3. Explotaciones con largos periodos sin actividad: si el pozo permanece completamente inactivo durante gran parte del año, también puede estudiarse la posibilidad de contratar el suministro únicamente para la campaña. No obstante, esta decisión exige comparar los gastos que se evitan con los costes de reactivación y las posibles dificultades para disponer de electricidad cuando comienza el siguiente periodo de riego.

En cualquier caso, la decisión debe basarse en el coste eléctrico anual del regadío, no únicamente en el importe de una factura mensual.

En cualquier caso, la decisión debe basarse en el coste eléctrico anual del regadío, no únicamente en el importe de una factura mensual. Para identificar oportunidades de ahorro y ajustar las condiciones del contrato a las necesidades reales de la explotación, puedes solicitar un estudio energético para tu regadío con ElectryConsulting.

Dos potencias al año para regantes, qué permite la normativa

La posibilidad de disponer de dos potencias eléctricas diferentes a lo largo de doce meses está recogida en la legislación española para los suministros de regadío. La Ley 1/2018 incorporó esta previsión a la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, con el objetivo de adaptar la contratación eléctrica a la naturaleza estacional de la actividad agrícola.

Posteriormente, el Real Decreto 88/2026, de 11 de febrero, desarrolló esta posibilidad en su artículo 38, estableciendo que los contratos de acceso de explotaciones agrarias, autónomos, empresas, cooperativas y comunidades de regantes contemplarán dos potencias diferentes a lo largo de doce meses, según las necesidades de suministro. La regulación también contempla modificaciones temporales de potencia de duración trimestral, mensual, diaria u horaria. Para estas últimas, establece una solicitud con una antelación mínima de cinco días hábiles y determinados plazos de ejecución.

No obstante, hay una distinción importante: la aplicación efectiva de las modalidades temporales previstas en el artículo 38.5 depende de que la CNMC establezca las condiciones económicas correspondientes. Por tanto, no debe darse por hecho que todas las modalidades están disponibles automáticamente para cualquier contrato. Antes de solicitar un cambio, es necesario comprobar las condiciones aplicables al punto de suministro, la potencia reconocida y los procedimientos de la distribuidora.

En cuanto a los plazos de ejecución, el artículo 38.6 establece, para las modificaciones que procedan, un máximo de 72 horas, ampliable cuando sean necesarias actuaciones en campo a cinco días hábiles en baja tensión y diez días hábiles en alta tensión. La principal ventaja de esta regulación es que reconoce las particularidades de la actividad agrícola y permite plantear contratos eléctricos adaptados a las campañas de riego, evitando mantener necesariamente las mismas condiciones durante todo el ejercicio.

Contrato de temporada o baja de la luz del pozo en invierno

Cuando termina la campaña de riego, muchos agricultores se plantean si es mejor mantener el suministro activo, modificar las condiciones del contrato o dar de baja la luz del pozo durante el invierno. La respuesta depende de los meses de inactividad, los costes de reactivación y la necesidad de disponer de electricidad para otras tareas agrícolas.

Aunque dar de baja el suministro puede parecer una solución directa para eliminar los costes fijos, no siempre es la alternativa más económica. El Real Decreto 88/2026 contempla los contratos de temporada de duración inferior a un año, pero su aplicación está sujeta a las condiciones contractuales y tarifarias correspondientes.

Por ello, conviene comparar las tres opciones antes de tomar una decisión.

Opción Cuándo conviene Coste fijo fuera de campaña Riesgo
Mantener una potencia estable Cuando existe actividad de bombeo durante gran parte del año Se mantiene el término de potencia y otros costes aplicables Pagar capacidad eléctrica que no se utiliza
Modificar la potencia por temporada Cuando el riego se concentra en determinados meses Se reduce según la potencia aplicable fuera de campaña Costes, limitaciones o demoras en las modificaciones
Dar de baja el suministro en invierno Cuando el pozo permanece completamente inactivo durante un periodo prolongado No se factura potencia durante la baja, aunque pueden existir costes de cancelación o reactivación Gastos de nueva alta, trámites y retrasos al recuperar el suministro

La baja del contrato eléctrico de un pozo requiere especial atención. No es lo mismo una modificación temporal de potencia que resolver el contrato y solicitar posteriormente un nuevo suministro. Una baja definitiva puede implicar la pérdida de determinadas condiciones contractuales y la necesidad de realizar nuevos trámites, aportar documentación o asumir derechos regulados para recuperar el servicio.

También es importante comprobar si existe algún uso eléctrico fuera de campaña. Algunas explotaciones necesitan realizar tareas de mantenimiento, pruebas de bombeo, llenado de depósitos o actuaciones puntuales durante el invierno. En esos casos, mantener el suministro con una configuración adaptada puede resultar más práctico que eliminarlo completamente.

Además, antes de decidir una baja, conviene comprobar el estado de la instalación eléctrica y los posibles requisitos para su posterior puesta en servicio. Si se necesitan actuaciones técnicas o administrativas, el ahorro de los meses sin suministro podría verse reducido. Un estudio energético para tu regadío puede ayudar a comparar el coste anual de cada alternativa, teniendo en cuenta las facturas, los meses de actividad y las necesidades de la explotación.

Consumo eléctrico de la bomba de riego y cómo reducirlo

Consumo eléctrico de la bomba de riego y cómo reducirlo

El consumo eléctrico de una bomba de riego depende de diversos factores, como la cantidad de agua que debe impulsar, la altura de elevación, las pérdidas de presión de la instalación y las horas de funcionamiento. Dos explotaciones con superficies agrícolas similares pueden presentar consumos eléctricos muy distintos si sus sistemas de bombeo tienen características diferentes.

Por ejemplo, un pozo profundo que necesita elevar el agua a una cota elevada suele requerir más energía que una instalación que trabaja con menores alturas de bombeo. También influyen el estado de los equipos y las características de la red de distribución de agua.

Para reducir el gasto eléctrico del bombeo agrícola, pueden estudiarse diferentes medidas:

  • Revisar el rendimiento de las bombas: equipos desgastados, mal dimensionados o que trabajan fuera de sus condiciones óptimas pueden consumir más electricidad de la necesaria.
  • Optimizar los horarios de riego: cuando sea posible, programar el bombeo durante periodos eléctricos más económicos ayuda a reducir el coste de funcionamiento.
  • Controlar las pérdidas de presión: revisar tuberías, filtros, válvulas y conexiones permite detectar problemas que incrementan las necesidades de bombeo.
  • Instalar sistemas de regulación adecuados: los variadores de frecuencia pueden resultar útiles cuando las necesidades de caudal cambian y la instalación permite aprovechar sus ventajas.
  • Estudiar sistemas de almacenamiento de agua: disponer de balsas o depósitos puede facilitar una programación más flexible del bombeo.
  • Analizar soluciones de autoconsumo: la generación fotovoltaica puede contribuir a cubrir parte de la electricidad necesaria durante las horas de producción solar, siempre que exista una adecuada correspondencia con el consumo.

Estas actuaciones deben analizarse conjuntamente. No tendría sentido modificar los horarios de bombeo si eso provoca problemas en el suministro de agua o afecta negativamente al cultivo.

Asimismo, algunas instalaciones pueden requerir medidas específicas para mejorar su funcionamiento eléctrico. Por ejemplo, las baterías de condensadores para bombas de riego pueden contribuir a corregir el factor de potencia cuando el análisis técnico identifica esa necesidad.

El objetivo debe ser encontrar un equilibrio entre eficiencia energética, costes eléctricos y necesidades agrícolas. Por ello, una revisión del funcionamiento de las bombas, combinada con el análisis de la factura, suele aportar más información que limitarse a comparar el precio del kWh.

Factura eléctrica en comunidades de regantes

La factura eléctrica de una comunidad de regantes puede representar una parte importante de sus gastos de funcionamiento, especialmente cuando gestiona estaciones de bombeo, redes de distribución y varias instalaciones eléctricas. A diferencia de una explotación individual, una comunidad debe atender las necesidades de numerosos usuarios, cuyos cultivos, calendarios y sistemas de riego pueden ser diferentes.

Esto hace que la planificación del consumo resulte especialmente relevante. Una comunidad puede tener periodos de actividad muy intensa, en los que necesita mantener funcionando varias bombas simultáneamente, y otros momentos en los que la demanda disminuye considerablemente. Para optimizar su contratación eléctrica, conviene estudiar varios aspectos.

Analizar cada punto de suministro

Las comunidades pueden disponer de diferentes contratos asociados a pozos, estaciones de bombeo o instalaciones auxiliares. Cada punto debe estudiarse de manera individual, ya que sus necesidades de potencia y consumo pueden ser distintas.

Coordinar los horarios de bombeo

Cuando la infraestructura hidráulica lo permite, coordinar los horarios de funcionamiento puede ayudar a utilizar mejor los periodos eléctricos más económicos. Sin embargo, es necesario tener en cuenta las necesidades de los agricultores y las limitaciones operativas de la red.

Revisar la contratación fuera de campaña

En las comunidades con un calendario de riego claramente estacional, los costes fijos de los meses de inactividad pueden ser relevantes. Comparar la potencia necesaria durante la campaña con la de los meses restantes permite identificar posibles oportunidades de ahorro.

Controlar la evolución del consumo

Disponer de información sobre la electricidad utilizada por cada instalación facilita detectar desviaciones, averías o cambios en el funcionamiento de las bombas. También ayuda a preparar los presupuestos de la comunidad y a distribuir los costes entre los regantes según los criterios establecidos.

Revisar periódicamente las condiciones comerciales

Los precios de la electricidad y las condiciones contractuales pueden cambiar. Por eso, es conveniente comprobar que la oferta contratada sigue ajustándose a las necesidades de la comunidad.

En ElectryConsulting, un asesor visita tu explotación para conocer sus características y valorar las posibilidades de optimización energética. Una visita permite comprender mejor el funcionamiento de los equipos y las necesidades reales de suministro, especialmente cuando existen varias instalaciones o un sistema de bombeo complejo.

Preguntas frecuentes sobre la factura de luz en regadío

La contratación eléctrica de pozos y sistemas de bombeo puede generar dudas, especialmente cuando existen largos periodos sin actividad o se necesitan cambios antes del inicio de la campaña. A continuación, resolvemos algunas de las cuestiones más habituales sobre la factura eléctrica para regadío.

¿Cuánto cuesta volver a dar de alta la luz del pozo?

El coste de volver a dar de alta la luz de un pozo depende de si el suministro continúa dado de alta, ha sido dado de baja o necesita nuevas actuaciones técnicas. Cuando se solicita una nueva conexión o una reactivación, pueden aplicarse derechos regulados, como los de acceso, extensión o enganche, según corresponda a la situación concreta.

También pueden existir gastos relacionados con la documentación de la instalación o con las actuaciones necesarias para recuperar el suministro. Por ello, no existe un importe único aplicable a todos los pozos agrícolas. Antes de solicitar la baja durante el invierno, conviene pedir una estimación de los costes de recuperación del servicio y compararlos con el ahorro previsto durante los meses de inactividad.

¿Por qué me llega la factura estimada si el pozo no transmite?

Una factura estimada de la luz del pozo puede producirse cuando la distribuidora no dispone de una lectura real válida del contador para el periodo de facturación. Esto puede ocurrir por problemas de comunicación del equipo de medida, incidencias técnicas o dificultades para obtener los datos de consumo. En estas situaciones, el consumo puede estimarse conforme a los procedimientos aplicables hasta que se disponga de una lectura válida.

Si la estimación no coincide con la electricidad realmente utilizada, es recomendable solicitar una revisión de los datos de medida y comprobar si procede una regularización posterior. También conviene recordar que, aunque no exista consumo durante el invierno, pueden seguir apareciendo importes por potencia y otros conceptos mientras el suministro permanezca activo.

¿Me conviene precio fijo o indexado para el riego?

Elegir entre un precio fijo o indexado para el regadío depende del calendario de consumo, la tolerancia a las variaciones de precio y las condiciones ofrecidas por la comercializadora. Un contrato de precio fijo ofrece mayor previsibilidad sobre el coste de la energía durante el periodo acordado, aunque es necesario comprobar si el precio se mantiene en todos los periodos y qué conceptos pueden actualizarse.

Por otro lado, un contrato indexado vincula el precio de la electricidad a la evolución del mercado, incorporando los márgenes y costes establecidos en el contrato. Esta modalidad puede resultar competitiva en determinados momentos, pero también implica asumir posibles incrementos de precio durante la campaña.

Para comparar ambas opciones, es recomendable utilizar el consumo horario o, al menos, los datos históricos de facturación de la explotación. De esta forma, puede estimarse cómo habría evolucionado el coste de cada modalidad y valorar qué alternativa se adapta mejor a las necesidades del regante.

Ajusta tu factura eléctrica al calendario de riego

La optimización de la factura de luz para regadío requiere analizar mucho más que el precio de la electricidad. La duración de la campaña, los meses de inactividad, las necesidades de bombeo y las condiciones de contratación determinan qué alternativa puede resultar más económica. Mantener una potencia estable, modificarla según la temporada o dar de baja el suministro son opciones que deben compararse teniendo en cuenta sus costes y riesgos.

En ElectryConsulting ayudamos a agricultores y comunidades de regantes a estudiar sus contratos y detectar oportunidades de ahorro energético. Si las condiciones actuales no se adaptan a tu actividad, cambia tu contrato de luz con un asesor para valorar ofertas y configuraciones más adecuadas a tu explotación. ¿Sabes cuánto podrías ahorrar si tu contrato eléctrico se ajustara realmente a los meses en los que necesitas regar?


Fuentes

  1. Ley 1/2018, de 6 de marzo, de medidas urgentes para paliar los efectos de la sequía, BOE.
  2. Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico, BOE.
  3. Circular 3/2020, de 15 de enero, sobre la metodología de cálculo de los peajes de transporte y distribución de electricidad, CNMC, BOE.
  4. Real Decreto 88/2026, de 11 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica, BOE.