Modelo ESE, cómo financiar la eficiencia energética sin inversión

Mejorar la eficiencia energética de una empresa puede suponer una inversión importante, especialmente cuando es necesario renovar equipos, modernizar instalaciones o incorporar tecnologías de menor consumo. Aunque estas actuaciones pueden reducir los gastos energéticos a largo plazo, muchas empresas retrasan su ejecución para evitar comprometer su liquidez.
El modelo ESE ofrece una alternativa para desarrollar proyectos de eficiencia energética sin inversión inicial, mediante acuerdos en los que una empresa de servicios energéticos financia las mejoras y recupera la inversión a partir de los ahorros obtenidos. En ElectryConsulting explicamos cómo funciona este modelo, qué modalidades de contratación existen y cuándo puede resultar interesante para una empresa.
Qué es una ESE y cómo funciona el modelo ESE
Una empresa de servicios energéticos (ESE) es una entidad especializada en desarrollar proyectos de eficiencia energética que realiza inversiones para mejorar las instalaciones de sus clientes y asume parte del riesgo financiero. Su remuneración está vinculada, total o parcialmente, a los ahorros energéticos obtenidos, que deben poder medirse y verificarse durante el contrato.
El modelo ESE, también conocido como modelo de empresa de servicios energéticos, permite modernizar instalaciones sin que la empresa cliente tenga que asumir necesariamente el desembolso inicial de los equipos y las obras. Su funcionamiento se basa en un principio: utilizar los ahorros energéticos generados por las mejoras para financiar la inversión.
Por ejemplo, una industria que utiliza sistemas de climatización antiguos puede necesitar sustituirlos por equipos más eficientes. En lugar de adquirir directamente la maquinaria, puede establecer un acuerdo con una ESE que se encargue de financiar y ejecutar las actuaciones. A cambio, la empresa de servicios energéticos recibe una remuneración vinculada al rendimiento del proyecto durante el periodo establecido.
El proceso suele desarrollarse en varias fases:
- Análisis energético inicial: se estudian los consumos de la empresa, el estado de las instalaciones y las oportunidades de mejora.
- Evaluación de la viabilidad: se calculan los costes de inversión, los ahorros previstos y el plazo necesario para recuperar el capital.
- Definición del contrato: se establecen las responsabilidades, las condiciones económicas, la duración y los mecanismos de medición del ahorro.
- Ejecución de las mejoras: se instalan los nuevos equipos o se realizan las actuaciones acordadas.
- Seguimiento del rendimiento: se comprueba el consumo real y se verifica si las medidas alcanzan los resultados previstos.
- Liquidación de los pagos: la remuneración se calcula según las condiciones establecidas en el contrato.
Este sistema puede aplicarse a diferentes instalaciones, desde edificios de oficinas y establecimientos comerciales hasta fábricas, hoteles o centros logísticos.
Entre las actuaciones habituales se encuentran la renovación de sistemas de iluminación, la sustitución de equipos de climatización, la mejora de motores eléctricos, la automatización de instalaciones y la recuperación de energía en procesos industriales. No obstante, no todos los proyectos de eficiencia energética son adecuados para financiarse mediante una ESE. La inversión debe estar respaldada por una estimación razonable de los ahorros y por condiciones económicas que permitan recuperar el capital.
Por eso, antes de contratar, conviene analizar las necesidades de la instalación y valorar diferentes soluciones de eficiencia energética para empresas, teniendo en cuenta tanto el ahorro potencial como el coste total de cada actuación.
Contrato de rendimiento energético, la base del contrato ESE
El contrato de rendimiento energético (CRE) es el acuerdo que establece las condiciones técnicas y económicas de un proyecto desarrollado mediante el modelo ESE. A diferencia de una contratación convencional, en la que una empresa paga por la compra e instalación de determinados equipos, este contrato vincula la remuneración del proveedor al cumplimiento de unos resultados energéticos acordados.
Según el Real Decreto 56/2016, los contratos de rendimiento energético se basan en mejoras cuya efectividad debe verificarse y supervisarse durante la vigencia del acuerdo. Esto significa que medir correctamente los ahorros energéticos es fundamental para determinar si el proyecto cumple los objetivos establecidos. Antes de iniciar las actuaciones, las partes deben definir una situación de referencia que permita comparar el consumo anterior con el posterior.
Esta referencia puede incluir datos históricos de electricidad, gas u otros suministros, además de variables que influyen en el consumo, como la producción industrial, los horarios de funcionamiento o las condiciones climáticas.
También deben quedar claros aspectos como:
- Inversión y financiación: qué actuaciones se realizarán, cuánto cuestan y quién aporta el capital.
- Ahorro energético previsto: qué reducción de consumo se espera conseguir y cómo se comprobará.
- Distribución del riesgo: quién asume las consecuencias económicas si los resultados son inferiores a los previstos.
- Duración del acuerdo: durante cuánto tiempo se mantendrá el contrato y qué condiciones permitirán finalizarlo.
- Mantenimiento de los equipos: quién se encarga de conservar las instalaciones y resolver posibles averías.
- Propiedad de los activos: a quién pertenecen los equipos durante el contrato y qué sucede cuando finaliza.
Dentro de los contratos de rendimiento energético existen diferentes estructuras. Dos de las más conocidas son las modalidades de ahorros garantizados y ahorros compartidos.
| Característica | Ahorros garantizados | Ahorros compartidos |
|---|---|---|
| Quién asume el riesgo | La ESE asume el riesgo de rendimiento asociado al ahorro garantizado; la financiación puede corresponder al cliente | La ESE asume el riesgo de inversión y rendimiento según lo pactado |
| Cómo se reparte el ahorro | El cliente recibe los beneficios previstos y se aplican compensaciones si no se alcanza la garantía | El ahorro se distribuye entre la ESE y el cliente mediante porcentajes o fórmulas acordadas |
| Quién financia | Puede financiar el cliente, una entidad financiera o una estructura acordada | Habitualmente la ESE o un tercero vinculado al proyecto |
| Para quién encaja | Empresas que pueden financiar la inversión y quieren limitar el riesgo de rendimiento | Empresas que buscan reducir o evitar el desembolso inicial |
Aunque esta clasificación resulta útil, los contratos pueden combinar diferentes mecanismos de financiación, garantías y remuneración. Por ello, es importante revisar las condiciones concretas y no asumir que todas las ESE ofrecen el mismo reparto de responsabilidades.
Modalidad de ahorros garantizados
En la modalidad de ahorros garantizados, la empresa de servicios energéticos se compromete a alcanzar un determinado nivel de reducción del consumo energético. La inversión puede financiarse directamente por el cliente o mediante una entidad financiera, mientras que la ESE asume las obligaciones de rendimiento establecidas en el contrato.
Si los ahorros reales son inferiores a los garantizados, se aplican las compensaciones económicas pactadas. Para ello, es necesario establecer previamente los objetivos de ahorro, los procedimientos de medición y las condiciones que determinan cuándo corresponde una compensación.
La principal ventaja para la empresa cliente es que dispone de una garantía sobre el rendimiento energético de las actuaciones realizadas, lo que permite reducir la incertidumbre asociada a la inversión. Sin embargo, garantizar el ahorro no significa necesariamente financiar la instalación. Esta diferencia es importante para las empresas que buscan ejecutar mejoras sin realizar una inversión inicial.
Modalidad de ahorros compartidos
En la modalidad de ahorros compartidos, la ESE suele encargarse de financiar las actuaciones y recupera su inversión mediante una parte de los ahorros económicos obtenidos. La empresa cliente conserva el porcentaje establecido en el contrato, mientras que la ESE utiliza su parte para cubrir la inversión, los costes asociados y su remuneración. El reparto de los ahorros se establece previamente entre ambas partes y puede variar según las características del proyecto, la inversión necesaria y la duración del contrato. Por este motivo, resulta fundamental definir cómo se calculan los ahorros reales y qué sucede si los resultados son inferiores a los previstos.
La principal ventaja de este modelo es que la empresa puede desarrollar mejoras de eficiencia energética sin comprometer inicialmente una cantidad importante de capital. A cambio, deberá compartir los beneficios generados durante el periodo contractual. Por eso, antes de aceptar una propuesta de financiación mediante ahorros energéticos, conviene comprobar cuánto ahorro conservará realmente la empresa, qué responsabilidades asume cada parte y cuál será el coste total de la operación.
Eficiencia energética sin inversión inicial, quién paga qué
Una de las principales razones por las que las empresas recurren al modelo ESE sin inversión inicial es la posibilidad de modernizar instalaciones sin destinar una parte importante de sus recursos financieros a la compra de equipos. Sin embargo, la expresión sin inversión inicial no significa que las mejoras sean gratuitas.
El coste de los equipos, la instalación, la financiación y los servicios asociados debe recuperarse durante el contrato mediante los mecanismos de pago establecidos. La diferencia respecto a una adquisición convencional está en quién aporta el capital y cómo se distribuyen los pagos. En un modelo de financiación por terceros, la ESE o una entidad financiadora puede asumir el desembolso necesario para ejecutar el proyecto.
La empresa cliente, por su parte, se compromete a cumplir las condiciones contractuales y a realizar los pagos que correspondan en función del rendimiento energético o de la estructura económica pactada. Esto permite conservar liquidez para otras necesidades del negocio, como la compra de materiales, la contratación de personal o las inversiones directamente relacionadas con la actividad.
No obstante, antes de contratar deben revisarse los costes que pueden quedar fuera de la financiación:
- Estudios previos: determinadas evaluaciones técnicas o auditorías pueden tener un coste independiente.
- Adaptaciones de la instalación: algunas obras complementarias pueden no estar incluidas en el proyecto.
- Mantenimiento: es necesario identificar si está cubierto durante toda la duración del contrato.
- Seguros y garantías: pueden existir obligaciones adicionales para cualquiera de las partes.
- Consumos y suministros: la empresa cliente puede continuar pagando directamente la electricidad o el gas utilizados.
- Penalizaciones: la finalización anticipada del contrato puede generar costes por inversiones pendientes de recuperar.
También es importante distinguir entre ahorro energético y ahorro económico.
Una instalación puede consumir menos electricidad y, sin embargo, presentar una reducción del gasto distinta de la prevista debido a cambios en el precio de la energía, la producción o las condiciones de utilización. Por este motivo, el contrato debe especificar cómo se calculan los resultados y qué variables se utilizan para determinar el ahorro.
Si quieres conocer las oportunidades de ahorro antes de realizar una inversión, en ElectryConsulting puedes solicitar asesoramiento para tu empresa. Para empezar, pide un estudio energético de tu empresa y descubre qué mejoras pueden resultar viables y cómo financiarlas mediante el modelo ESE.

Ventajas de una ESE y cuándo no compensa
El modelo ESE puede aportar ventajas financieras, técnicas y operativas a las empresas que necesitan mejorar sus instalaciones energéticas. Su principal atractivo es que permite desarrollar proyectos que, de otra manera, podrían aplazarse por falta de presupuesto o por la necesidad de priorizar otras inversiones.
Entre las ventajas más relevantes se encuentran:
- Menor inversión inicial: la empresa puede evitar o reducir el desembolso necesario para adquirir los nuevos equipos.
- Acceso a tecnología eficiente: facilita la modernización de instalaciones que presentan consumos elevados o utilizan maquinaria obsoleta.
- Vinculación de los pagos al rendimiento: permite relacionar parte de la remuneración con los resultados energéticos obtenidos.
- Gestión especializada: la ESE puede encargarse del diseño, la ejecución, el seguimiento y determinadas tareas de mantenimiento.
- Distribución del riesgo: las responsabilidades relacionadas con el rendimiento energético quedan definidas contractualmente.
- Mayor previsibilidad: una estructura económica bien diseñada ayuda a planificar los pagos asociados al proyecto.
Estas ventajas resultan especialmente interesantes en instalaciones donde existen oportunidades claras de ahorro y se dispone de información suficiente para evaluar su rentabilidad. Sin embargo, contratar una ESE no siempre es la mejor opción.
Uno de los principales inconvenientes aparece cuando el ahorro potencial es reducido en comparación con la inversión necesaria. Por ejemplo, sustituir un equipo que ya funciona de manera eficiente puede producir una mejora energética insuficiente para justificar los costes de financiación, gestión y seguimiento. Tampoco suele resultar adecuado cuando el consumo energético es demasiado bajo para compensar los costes de estructuración del contrato.
Otra situación que debe analizarse es la de las empresas que prevén trasladarse, cerrar una instalación o modificar sustancialmente sus procesos productivos. En estos casos, comprometerse con un contrato de larga duración puede limitar la flexibilidad del negocio. También pueden existir dificultades cuando no se dispone de información histórica fiable sobre los consumos. Sin una referencia adecuada, resulta más complicado determinar qué parte de la reducción energética corresponde realmente a las mejoras instaladas.
Por tanto, antes de elegir este sistema conviene comprobar:
- Que existe un potencial de ahorro suficiente para justificar la inversión.
- Que la actividad de la empresa será relativamente estable durante el plazo contractual previsto.
- Que los ahorros pueden medirse y verificarse mediante un procedimiento acordado.
- Que la duración del contrato es razonable en relación con la vida útil de los equipos.
- Que los costes totales y las obligaciones están claros, incluidos los posibles gastos por finalización anticipada.
Además, es importante estudiar alternativas de financiación antes de tomar una decisión.En determinadas circunstancias, una empresa con capacidad financiera puede conseguir un coste total inferior adquiriendo directamente los equipos. En otras, disponer de financiación externa y trasladar parte del riesgo a un proveedor especializado puede resultar más interesante. La decisión debe basarse en un análisis técnico y económico del proyecto, no únicamente en la posibilidad de evitar el desembolso inicial.
ESE o renting, qué opción encaja con tu empresa
El modelo ESE y el renting de equipos energéticos permiten acceder a nuevas instalaciones sin necesidad de realizar siempre una compra directa. Sin embargo, existen diferencias importantes en la estructura económica, la responsabilidad sobre los resultados y las condiciones de contratación.
En un contrato de renting, la empresa paga una cuota periódica por utilizar determinados equipos durante un plazo establecido. Dependiendo del contrato, pueden incluirse servicios de mantenimiento, asistencia técnica o sustitución. En cambio, el modelo ESE se centra en la mejora del rendimiento energético y vincula su remuneración, al menos parcialmente, a los resultados obtenidos. Esta diferencia puede influir tanto en la distribución del riesgo como en el coste final del proyecto.
| Característica | Modelo ESE | Renting |
|---|---|---|
| Inversión inicial | Puede asumirla la ESE o un tercero | Generalmente no requiere compra inicial |
| Propiedad de los equipos | Depende del contrato y de la modalidad de financiación | Habitualmente corresponde a la empresa arrendadora |
| Duración | Vinculada al proyecto y a la recuperación de la inversión | Plazo de alquiler establecido contractualmente |
| Riesgo | Puede incluir garantías de ahorro y compromisos de rendimiento | La cuota suele ser independiente del ahorro energético obtenido |
La elección depende principalmente de lo que necesite cada empresa.
El renting puede encajar mejor cuando el objetivo es renovar un equipo concreto y distribuir su coste mediante cuotas periódicas. Por ejemplo, una empresa que necesita sustituir determinados equipos de climatización puede preferir un contrato de renting que incluya el mantenimiento y le permita renovar los equipos al finalizar el plazo.
Por otro lado, el modelo ESE puede resultar más interesante cuando el objetivo es desarrollar un proyecto integral de eficiencia energética en el que intervienen varias instalaciones y se pretende vincular los pagos a los resultados. Este podría ser el caso de un edificio que necesita renovar su iluminación, mejorar la climatización y modernizar sus sistemas de control energético.
En ambos casos, debe calcularse el coste total de la operación, incluyendo cuotas, servicios, mantenimiento y posibles gastos adicionales. También conviene revisar quién asume las incidencias técnicas, qué sucede si los equipos no alcanzan el rendimiento esperado y cuáles son las condiciones al terminar el acuerdo.
Para analizar las posibilidades de financiación y valorar las necesidades de cada instalación, estudia tu proyecto de eficiencia sin inversión y compara las alternativas antes de comprometerte con una modalidad concreta.
Preguntas frecuentes sobre el modelo ESE
El funcionamiento de las empresas de servicios energéticos puede generar dudas sobre los requisitos de contratación, los plazos de recuperación de las inversiones y la propiedad de las instalaciones. Estas son algunas de las preguntas más habituales.
¿Puede una pyme pequeña trabajar con una ESE?
Sí, una pyme puede contratar los servicios de una ESE, siempre que el proyecto resulte técnica y económicamente viable. No existe una obligación general de alcanzar un tamaño empresarial determinado para acceder a este modelo. Sin embargo, los proyectos pequeños pueden tener más dificultades para compensar los costes de financiación, gestión y verificación de los ahorros. Por ello, conviene estudiar la inversión necesaria, el consumo energético de la empresa y el potencial de ahorro antes de contratar.
¿Cuánto dura un contrato con una ESE?
La duración de un contrato ESE depende de la inversión, los ahorros previstos, el tipo de instalación y las condiciones económicas acordadas. No existe un plazo único aplicable a todos los proyectos. Los contratos pueden mantenerse durante varios años, especialmente cuando es necesario recuperar inversiones elevadas. La Recomendación (UE) 2024/2476 menciona como referencia habitual contratos de entre siete y quince años, aunque pueden existir plazos diferentes. Antes de firmar, es importante comprobar las condiciones de renovación, finalización anticipada y recuperación de las inversiones pendientes.
¿De quién son los equipos al terminar el contrato?
La propiedad de los equipos en un contrato ESE depende de lo establecido en el acuerdo entre las partes. Algunos contratos contemplan que los equipos pasen a ser propiedad del cliente al finalizar el periodo contractual. En otros, la titularidad puede mantenerse en la ESE o estar sujeta a determinadas condiciones. Por eso, es fundamental definir desde el principio quién es propietario de las instalaciones, quién asume su mantenimiento y qué ocurre cuando termina el contrato.
Mejora la eficiencia energética de tu empresa sin comprometer su liquidez
El modelo ESE permite desarrollar proyectos de eficiencia energética mediante fórmulas de financiación vinculadas al ahorro. Sin embargo, para que resulte interesante es necesario evaluar la inversión, comprobar la viabilidad de las mejoras y definir un contrato transparente que establezca las responsabilidades de cada parte. Comparar los ahorros garantizados, los ahorros compartidos y otras alternativas, como el renting, ayuda a elegir la solución más adecuada.
En ElectryConsulting acompañamos a las empresas en el análisis de sus necesidades energéticas y en la búsqueda de soluciones que permitan optimizar sus instalaciones y reducir costes. Si quieres conocer nuestra experiencia y nuestros servicios, conoce ElectryConsulting como ESE y descubre cómo podemos ayudarte a estudiar las oportunidades de mejora energética de tu negocio. ¿Has valorado cuánto podría mejorar la eficiencia de tu empresa si pudieras financiar las actuaciones sin asumir toda la inversión inicial?
Fuentes
- Empresas de servicios energéticos (ESE), Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
- Contrato de rendimiento energético (CRE), Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
- Real Decreto 56/2016, de 12 de febrero, relativo a auditorías energéticas y proveedores de servicios energéticos, BOE.
- Directiva (UE) 2023/1791, de 13 de septiembre de 2023, relativa a la eficiencia energética, EUR-Lex.
- Recomendación (UE) 2024/2476, sobre la interpretación de las disposiciones relativas a los servicios energéticos, Comisión Europea.


